Notas

Edición Nº 35 - Revista Solo Chicos -Guía para padres-.

Las fiestas de fin de año

Perdidos en el consumo de bienes materiales, olvidamos que estamos recordando el nacimiento del Niño Jesús
y el mensaje de amor que traía consigo. Habitualmente estamos abocados a saber quién regaló qué cosas, quién se olvidó, quién cumplió con todos y si nuestra familia ha sido justa en la repartición de obsequios.
También comemos con exageración. Brindamos y bebemos más que de costumbre. Y a la cama. Si ésa ha sido la realidad durante los últimos años de festejos familiares, quizás podemos hacer pequeños movimientos que nos satisfagan más y que llenen de sentido esas noches tan especiales. Tal vez podamos volver a cierta intimidad, reunirnos con pocas personas y regalar a cada uno un escrito colmado de agradecimientos. Y para los niños,
algo fuera de común, soñado, imaginado y en lo posible no muy caro. Los niños tienen derecho a recibir una hermosa carta escrita por Papá Noel felicitándolos por sus virtudes, firmada con letra dorada. Alguien puede
regalar un breve concierto de piano o una pieza tocada en flauta dulce. Podemos abrir los álbumes de familia
y mirar fotos viejas durante horas, mientras los niños descubren a sus abuelos con cabello, a sus padres siendo niños y a novios o novias que quedaron en el olvido. Sería emocionante ofrecer a los comensales dos minutos
de tiempo para pedir un deseo en voz alta, comprometiéndonos a intervenir para que se hagan realidad.
Y desde ya, podemos hacer silencio. Pensar. Meditar. Rezar. Ponernos las manos en el corazón.
Darnos cuenta que estamos juntos. Contarles a los niños algo relativo al nacimiento de cada uno de ellos.
En fin, cualquier gesto amoroso, cargado de ilusión y respeto.