Notas

Edición Nº 37 - Revista Solo Chicos -Guía para padres-.

¿Quién decide, a la hora de elegir una actividad extraescolar para nuestros hijos?

Con el comienzo del nuevo ciclo lectivo también llegan las actividades extraescolares. Danza, natación, patín, fútbol, música, teatro, idioma, entre tantas otras, son algunas de las ocupaciones que nuestros niños tendrán
en su agenda, aparte de la jornada escolar.

Podemos decir que son actividades educativas y enriquecedoras para el desarrollo de los niños, siempre que se les ofrezca un espacio para el juego y un tiempo para el descanso. Un exceso de ocupaciones podría desplazar
el tiempo en familia, con amigos, el tiempo de los juegos y los cuentos.

El juego debe ocupar un lugar importante en la vida del niño, ya que posibilita abrir y construir nuevas vías y formas de experimentar. El juego libre y espontáneo, a solas o con otros, es un medio que le sirve al niño para desarrollar sus actividades creativas y recreativas, es un modo privilegiado de elaboración de situaciones difíciles, donde se puede ir armando un relato, una historia, una trama que sostenga allí donde solo quedaban las marcas del dolor. Por ende, su ausencia no solo dificulta la elaboración de situaciones traumáticas, sino que traba el placer en una actividad creativa. Es fundamental para crear, ya que esta ligado al fantaseo y a la sublimación.

Podemos decir que si un niño cuenta con la capacidad de jugar, cuenta también con un terreno fértil para producir posteriores aprendizajes.
Por esto, la actividad extraescolar elegida debería estar enmarcada como un espacio lúdico, posibilitando que sea una actividad placentera y no una obligación para el niño. A la hora de hacer un análisis no podemos dejar de lado el contexto socioeconómico, ya que tras la oferta perversa del mercado, se esconden mensajes confusos como que los buenos padres, serian aquellos que le brinden a sus hijos todas las oportunidades para sobresalir en la vida; entonces tratan de asegurarse de que los niños participen de una gran variedad de actividades extraescolares. Programar dichas ocupaciones, se ha convertido en la necesidad de darle a sus hijos grandes ventajas. "Todos tienen que saber lo mismo, todos tienen que realizar las mismas acciones", olvidándose de la diversidad de las posibilidades humanas.

Entonces surge la pregunta: ¿Quién decide a la hora de elegir una actividad extraescolar para esos niños?
¿Los padres? ¿Los hijos?.

Cuando alguien es concebido, ya entra en una cadena de representaciones en la que va a ocupar un eslabón.
Así es deseado y soñado por otros: "que sea aquello que no puede ser, una gran bailarina o un gran deportista, pero también lo que mi padre esperó de mí y yo no cumplí, serás un científico, un gran abogado o un exitoso arquitecto", expresiones que denuncian y encubren complejas historias familiares. Creemos que es necesario encontrar y/o construir espacios para dialogar con nuestros hijos, en donde ellos puedan opinar y consecuentemente acordar la actividad que les resulte más placentera.


Ps. Sofía Baleani - Mat. 6291
Ps. M. Nazarena Gorosito - Mat. 5424