Notas

Edición Nº 42 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

El teatro y los niños

Nuestro planeta ha sido, desde su origen, un sitio caótico, pero hoy, con el vértigo de los hechos y la
inmediatez de las comunicaciones, parecen desvanecerse, como nunca antes, los espacios de intimidad
y seguridad, generando miedos que se tornan cada vez más cotidianos.

Simultáneamente, otro mundo más bello está sucediendo. Los niños son sus principales protagonistas.
Es discontinuo, y nosotros, sus mayores, muchas veces apurados y distraídos, lo rozamos sin adentrarnos
en él.

Sin embargo, hace tiempo que las familias y los profesionales relacionados con los chicos, observamos sus profundos cambios, físicos, fisiológicos, emocionales, intelectuales, conductuales, éticos y morales.

"Es tiempo de ofrecerles nuestro apoyo desde una "Educación en bienestar, paz y armonía." (1)

El arte, tan cercano a la infancia, es propiciador de multiplicidad de oportunidades para lograrlo, y el teatro,
en particular, nos abre su inmensa puerta hacia ese camino. Los niños son hacedores naturales del teatro,
porque el juego lo inventaron ellos, y ese, es el motor absoluto de todo hecho creativo.

Los grupos teatrales, siempre heterogéneos, rescatan y valoran las diferencias personales, nutriéndose de ellas, alcanzando así, una verdadera comunión. La acción de cada uno de sus miembros replica sobre ese todo, generando una constante evolución. El todo es ampliamente superador de la suma de las partes.

Aparecen, entonces, entrelazándose personajes, tiempos y espacios desconocidos, objetos que se
transforman infinitamente, historias cotidianas y fantásticas; fortaleciendo personalidades y vínculos, en un verdadero encuentro, ensayo para la vida. Y así, creando ficción, se ingresa en un universo mágico, donde se van descubriendo las propias posibilidades expresivas y las de los otros. Poniendo todo en juego, cuerpo, energía, intelecto, y sobre todo, alma; los niños juegan en serio, nada es más serio para ellos, se entregan por completo, siempre que percibanun ámbito de amor y confianza. Estos ingredientes, primero ofrecido por los adultos cercanos, serán los que fortalezcan su amor y confianza hacia sí mismos, permitiéndoles proyectarse auténticos, en equilibrio con su esencia, la humanidad y el planeta. El teatro nos convida siempre a la celebración,
a transformar lo ordinario en extraordinario. Hoy, cuando nuestra única certeza es la incertidumbre, nos invita a recuperar la fe en el hombre, a reinstaurar la confianza.

Los chicos lo están pidiendo a gritos, y a veces, en silencio. Dejémonos guiar por ellos, los verdaderos maestros, hacia ese mundo posible.


Prof. Viviana Noemí Miranda
(1) Manifiesto para la Educación del Tercer Milenio. Pedagogía 3000