Notas

Edición Nº 44 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Los niños adoptados roban

Es verdad, lo sentí desde el primer minuto que llegaron a nuestra familia, los chicos adoptados roban. Sí que lo hicieron, nos robaron, desde el instante en que los conocimos, desde el segundo que nos enteramos que llegarían de la mano de mi hermana y mi cuñado para formar una familia.

Los chicos adoptados roban, es cierto. Ellos se llevan en sus pequeños corazones el miedo, la desolación,
el temor a nunca recibir el llamado que indique su llegada, se llevan las noches de pareja, las cenas a la luz
de las velas y las cambian por cajitas felices.

Se robaron las lágrimas, las broncas, los largos procesos judiciales para transformarlos en cuartos armados
de urgencia, de apuro, de ganas e ilusiones, de cunas prestadas, de pañales mal comprados, de nuevos miedos
y miles de preguntas.

Hace tiempo que aprendimos, hace tiempo que sabemos que los niños adoptados roban, se llevan sin preguntar la incertidumbre, para traer consigo la seguridad de que junto a una pareja deseosa se forma una familia, que el amor no sabe de apellidos, ni genes, ni colores de piel, ni partos.

Los chicos adoptados roban, y si no me creen, pregunten a mi familia, ellos nos despojaron de ausencias y nos llenaron de amor. Trajeron de sus manos títulos de tíos, primos, abuelos, sobrinos, esos, los que no se consiguen en ninguna universidad.

Y nos enseñaron que el amor es más fuerte, que se puede, siempre se puede formar una familia.


Lic. Ma. Florencia Bianchi
Lic. en Comunicación Social