Notas

Edición Nº 44 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Juguetes seguros

¿Sabías que todo producto que se comercializa debe cumplir con reglamentaciones y normativas que avalan
que lo que compramos no puede perjudicar a los niños? Si un bebé abraza un oso de peluche, una niña peina
el pelo de su muñeca y un niño tiene un auto con sonidos, nada debe ser nocivo, pero ¿cómo nos damos cuenta? Es importante tener los cuidados necesarios para hacer nuestro propio control. Los juguetes, por estar destinados a los niños, son sometidos a rigurosas pruebas de seguridad, tanto en aspectos mecánicos como químicos.
De este modo, se realizan análisis toxicológicos de los materiales y pinturas, relacionados con la presencia
de plomo, cadmio, ftalatos por ejemplo, un plastificante que hace que el material sea flexible y comúnmente
se encuentra dentro del PVC y otros metales pesados que pueden contener las pinturas.

En ese último caso, se corrobora que no migre ningún componente tóxico ya que muchos niños pequeños
y bebés se llevan los juguetes a la boca y puede ser peligroso para el menor. De esta manera, es importante
que el fabricante testee cada uno de los productos con un organismo de certificación, para que cumplan la reglamentación obligatoria y se comercialicen sin inconvenientes.

Así, al momento de comprar un juguete el primer paso es identificar el Sello de Seguridad de Producto en el packaging o etiqueta perteneciente a la Secretaría, aval de que ese producto ha pasado por los controles de seguridad. Esa es la primera garantía. Si la posee, se asegura de que se observaron todas las partes pequeñas
y que los chicos no pueden tragarlas partes desprendibles. Además, al seleccionar productos de mejor calidad
lo más probable es que cumplan con las normativas, de lo contrario al intentar desprender alguna parte (con la fuerza equivalente a la de un niño) se logra, ese producto no está testeado.

El segundo paso, consiste en observar el juguete según el rango de edad. Esto también se comprueba en el marcado del embalaje principal, como así también los cuidados e instrucciones que se deben tener en cuenta al utilizar el juguete, evitando accidente por usos indebidos. Si es para un niño menor de tres años, éste no puede contener partes pequeñas.

Por otra parte, uno de los mayores cuidados para el consumidor es con la mercadería que no ingresó por los canales oficiales de comercialización, ya que no estarán certificadas. Eso sucede por ejemplo, con juguetes que llevan un medio de fijación como puede ser un tornillo que mantiene las pilas. El niño no tiene que poder acceder
a ellas, las cuales poseen componentes químicos. Si no tiene tornillo, no se debe adquirir.Asimismo, existen ensayos de ruidos, que la norma regula, para que posea un máximo de decibeles que no sea nocivo para el niño
y afecte su audición. De igual manera, se testean las partes textiles (como la vestimenta, cabellos de muñecas
y osos de peluches) para evitar que, en caso de estar en contacto con una chispa y se prende, el fuego se expanda.

Por último, se encuentran los productos electrónicos de los cuales se ensayan las fuentes, ya que existe una certificación obligatoria que lo exige, por eso, lo primordial es buscar la etiqueta antes mencionada, la cual avala que está regulado y tanto el comerciante como el consumidor está a salvo.

Es importante destacar que Argentina es pionera en regulación de productos y países como Ecuador, Chile
y Uruguay, comenzaron a imitar estas certificaciones, porque en definitiva lo que se exige es cuidar la salud
de la población.


Verónica Giovazzini
Jefa Comercial del área química del Grupo Lenor.