Notas

Edición Nº 46 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Mi hijo comienza el jardín...

Miedo - angustia - dudas - alegría - separación - ansiedad - lágrimas - sonrisas - expectativas - seguridad - inseguridad - culpas - apego

Son algunas de las palabras que resuenan en los padres o algunos de los sentimientos que les provoca,cuando piensan en el primer día de clases de sus hijos en el jardín.

El inicio de la escolaridad, ya sea en un jardín maternal, en un jardín de infantes o en el nivel inicial de una escuela
es un momento muy importante y difícil en la vida de los pequeños, ya que supone romper con la seguridad
y protección que le ofrece su entorno familiar para incorporarse a otro mundo (hermoso, preparado especialmente para ellos) totalmente nuevo y con adultos desconocidos donde la primera dificultad que se presenta y deben superar es la separación con su familia, lo cual exige un tiempo para lograrlo y adaptarse a su nuevo entorno, conocerlo y principalmente entablar una relación afectiva con las señoritas de éste nuevo mundo. Aquí es importante remarcar que no todos los niños lo transitan de la misma manera ni en la misma cantidad de tiempo
y que las comparaciones con hermanos, primos o amiguitos no colaboran, por el contrario provocan mayor presión y angustia.

Lo que si podemos asegurar es que "todos" con mayor o menor facilidad lo transitan, algunos con manifestaciones visibles como llantos, caprichos o aferrándose a las piernas de su papá o mamá impidiendo se vayan y lo dejen, mientras que otros llegan contentos con una actitud positiva, disfrutando las propuestas de su señorita apareciendo manifestaciones no visibles, en el hogar, como alteraciones en el sueño, en sus hábitos alimenticios, comportándose con mayor sensibilidad o mayor excitación. También en diversas ocasiones durante los primeros días llegan contentos, ansiosos por conocer y jugar con todo lo nuevo y a medida que transcurren los días aparecen los primeros llantos o angustias; esta situación provoca en los padres una actitud de duda buscando causas externas "algo debe haber pasado" o "como no llora la señorita no le presta atención" y así miles de conjeturas que no suman en el proceso de integración. Si los padres viven este momento con dificultad el niño lo vivirá con mayor inseguridad. Confiar plenamente en el "saber" de las docentes y la institución es de gran ayuda, tanto para calmar las ansiedades de los padres como para los protagonistas, los alumnos.

Durante este período, es de gran importancia el acompañamiento y la contención que puedan brindar los adultos cercanos al pequeño. En primer lugar los padres y seguidamente abuelos, niñeras o cualquier otra persona que esté involucrada en la crianza del niño.

¿Cómo pueden colaborar?

• Conociendo el colegio, el aula, el nombre de la señorita
• Fomentando actitudes positivas frente al colegio
• Confiando en los docentes de su hijo
• Respetando los horarios del período de integración y directivas de la institución
• Desdramatizando la incorporación del niño al colegio
• Aceptando con paciencia el comportamiento de su hijo
• Brindando seguridad, sin mentiras, engaños ni promesas de premios; sin amenazarlos con la señorita, como "la señorita se va a enojar", "se lo voy a contar a tu señorita", "si lloras la señorita no te va a querer" etc.

Desde la institución, sabiendo que la integración de un niño al jardín de infantes es un momento clave en la vida del mismo y sabiendo que la forma en que cada niño logre resolverlo será muy importante para el proceso de socialización y su actitud hacia la escolaridad y futuros aprendizajes, deberá:
• Planificar éste período teniendo en cuenta la edad de los pequeños

• Organizar horario con períodos cortos, aumentando el tiempo de permanencia en el jardín en forma progresiva

• Crear un ambiente acogedor y atractivo

• Ofrecer un clima afectivo y seguro

• Respetar el ritmo de cada alumnito y las características de su personalidad, (su timidez, sus silencios, su impulsividad, etc)

• Recibir a cada niño con una sonrisa, conociendo sus nombres posibilitando entablar los primeros lazos afectivos • Diseñar actividades motivadoras y entusiastas para los pequeños A medida que los alumnos vayan superando la separación con sus padres y comiencen a tener seguridad y confianza en sus señoritas y en el ambiente se iniciará con la práctica de hábitos, la incorporación gradual de rutinas y normas escolares.

A través del juego las docentes facilitarán los medios para favorecer el desarrollo del niño, generando actitudes de afecto, compañerismo, solidaridad, autonomía y confianza en si mismo. Es importante tener en cuenta que aquellos niños que ya asistieron al jardín, si bien no es su primera experiencia, deberán volver a las rutinas escolares luego de tres meses de vacaciones, junto a su familia, encontrándose con una nueva señorita, nuevos compañeritos, otra salita y otra dinámica de trabajo, lo cual supone para los niños un esfuerzo adaptativo importante que habrá que tener en cuenta siempre, más todavía, si es su primera experiencia en esa institución.

Lograr que el período de integración al jardín de infantes sea una experiencia positiva para los pequeños, vivida
y resuelta de la mejor manera posible es tarea de los adultos. Nunca deberá sacarse al niño del centro de la escena a la hora de planificar la integración. Si se priorizan los horarios de trabajo de los padres, sus compromisos y obligaciones, los horarios de escuela y actividades extras de sus hermanos mayores minimizando la importancia del proceso de cambio que tendrán que enfrentar y resolver los pequeños, no se estará respetando las necesidades del niño sino que por el contrario este niño se estará acomodando a las necesidades de su familia pudiendo traer consecuencias negativas frente a la socialización y la escolaridad en años posteriores.


María Gabriela Ricchetti
Docente Nivel Inicial