Notas

Edición Nº 49 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Interceptar y corregir

La frase «prevenir es mejor que curar», nunca debería perder vigencia. Así como se ha extendido la edad para los tratamientos de ortodoncia también se recomienda, alentando siempre la mirada preventiva, hacer una consulta con un especialista a edad temprana. Muchos de los tratamientos de ortodoncia podrían simplificarse e incluso evitarse si se tomaran entre los 3 y 7 años.

La ortopedia y la ortodoncia no se ocupan solo de los dientes, también se ocupan de revisar posición y tamaño
de los huesos, la supervisión de los espacios y de interceptar hábitosque impiden un desarrolloarmónico y equilibrado en ese niño que está creciendo,sin dejar de lado las posiciones posturales del resto del cuerpo.
Los papás somos buenos observadores y si hay algo que llame la atención siempre es buena la consulta. Entonces, si tu hijo está respirando por la boca, o está con la boca abierta cuando duerme y moja la almohada
o ronca, si se chupa el dedo o está con el labio interpuesto entre los dientes, si tiene dificultad para tragar
o pronunciar, estos hábitos pueden interceptarse, corregirse y así evitar que deformen los huesos.
Para decirlo de una forma más ordenada el objetivo del tratamiento es prevenir, interceptar, y corregir las anomalías óseas, funcionales, musculares y dentales de los maxilares. Se aconseja que la primer consulta
con un especialista en ortodoncia sea a los 3 o 4 años (¡Si! tan «chiquito!») con visitas periódicas a partir
de los 7, ya que a esta edad la dentición entra en una etapa de importantes cambios y juega un rol fundamental
el seguimiento. Cualquier alteración que pueda advertirse y revertirse a edad temprana, requerirá medidas más sencillas que las mismas, una vez avanzada.

La buena noticia es que para cada edad hay un tratamiento y nunca es tarde para mejorar la salud y la sonrisa. Hay un abanico de técnicas, aparatos o sencillas medidas a tomar a los 7 u 8 años, a los 13 o 14 y de ser necesario también a los 4. Si ya se terminó la etapa de crecimiento, las medidas estarán dirigidas a enmascarar
la falta de alineación de los dientes, carencia de espacio, escalones, mordidas cruzadas, etc.

Una vez en tratamiento, es muy bueno sumar el acompañamiento de abuelos, maestras y amigos y convocarlos para la motivación que es necesaria para transitar esta etapa. Muchas veces los cambios son visibles a medida que el tratamiento avanza y esto también suma. Es importante no faltar a las sesiones, que en general son ágiles y mensuales. El clima debe ser afectivo, seguro y de compromiso, y cuando el vínculo esté logrado, establecer algunos límites que no son negociables (el tiempo de uso por ejemplo, ya que la ortopedia en un cajón no cumple función alguna). La ortodoncia no debe ser un dolor de cabeza para los padres, ni representar un temor para el niño. Prevenir, interceptar y corregir… sea por salud o por estética, cuando antes se haga la consulta, mejor.


Od. Elsa Estrada
Mat. 3653/02