Notas

Edición Nº 50 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Disfrutemos del calor

Durante el verano los niños disponen de mucho tiempo libre para jugar, están en constante movimiento, siempre que tienen oportunidad pasan horas en el agua, y mientras están mojados no tienen la sensación de sudar ni tampoco sienten sed, de ahí que no vean clara la necesidad de beber agua. Nadar genera pérdidas de agua que habrá que tener en cuenta si el niño pasa mucho tiempo dentro de la pileta o la playa.

Si el organismo de los niños está bien hidratado, realizará mejor el transporte de los nutrientes a las células y la eliminación de los desechos por la orina, las heces, el sudor y la transpiración. A su vez, como las heces son más blandas y fluidas es menor la posibilidad de sentir estreñimiento, un malestar común entre los más pequeños.

Una buena hidratación en los pequeños mantiene lubricadas sus articulaciones, tendones y mucosas, lo que les previene de dolores articulares y musculares y de afecciones respiratorias. El agua actúa además como termorregulador al absorber el calor y lo libera a través de la transpiración de la piel, una función esencial cuando el niño está en pleno movimiento y en los días de más calor.

El organismo humano tiene varios mecanismos para regular el equilibrio de los líquidos, como la función renal y la acción hormonal. Por lo general, una persona adulta sana responde rápido ante una deficiencia hídrica; por medio del mecanismo de la sed aumenta su consumo de líquidos al tiempo que concentra su orina para reducir la eliminación de estos. Pero los niños no son capaces de controlar el mecanismo de la sed, por lo que tienen mayor riesgo de deshidratación que las personas adultas. Por eso, es fundamental que padres, madres y cuidadores conozcan los signos y síntomas de esta deficiencia en los niños y sepan qué hacer en cada caso.

En los bebés y niños pequeños, el vómito y la diarrea son las causas más comunes de deshidratación. Los síntomas de alerta incluyen el llanto sin lágrimas, piel, boca y lengua secas y agrietadas, ojos hundidos, piel grisácea y disminución de la orina. El agua, a pesar de ser la bebida de elección para hidratar y calmar la sed, suele ser poco apreciada por los niños por su escaso o nulo sabor. Por eso, un consejo saludable es idear bebidas naturales para que los niños las tomen entre horas. Tan importante como conseguir que beban, es escoger el tipo de bebida más adecuada, de forma que los jugos y las bebidas refrescantes, con o sin gas, no se conviertan en sustitutos del agua, sino que se consideren una golosina a tomar en momentos puntuales.


Consejos para la adecuada hidratación en los niños

•Es importante que los niños pequeños se hidraten cuando juegan al aire libre, en especial, durante días muy calurosos. Pídales que beban líquido antes de empezar a jugar y llámelos con frecuencia para que descansen y tomen bebidas.

•Sirva bebidas a temperaturas moderadas a fin de estimular un mayor consumo de líquido, las temperaturas muy frías no permiten que consuman volúmenes muy altos.

•Recuerde que existe una gran variedad de alimentos con un alto contenido de agua que contribuyen al consumo total de líquidos. Las frutas, las verduras, y hasta los helados de agua, tienen un alto contenido acuoso.

•Facilite la disponibilidad de agua en casa para los niños, no espere a que ellos se lo pidan. Ponga a su alcance botellitas de agua atractivas para que tenga agua en todo momento.

•En casa sea el ejemplo, recordar que una acción vale más que mil palabras, si los adultos tenemos el buen hábito de tomar agua pura, les facilitaremos a nuestros hijos poder hacer cambios positivos.


Leslie Pollak
Técnica en nutrición y alimentación