Notas

Edición Nº 55 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

¿Jugar es de adultos?

El juego es una necesidad, tanto para el niño como para el adulto. En el adulto implica entretenimiento, descanso, alivio, distensión, una toma de distancia de sus preocupaciones, un perder el tiempo de sus obligaciones de adulto, para ganarlo en placer. Para el niño, en cambio, el juego es una función básica, que compromete su sensibilidad, inteligencia, motricidad, afectividad y comunicación. Al niño le hace falta jugar solo o con otros,
con o sin juguetes. A través de él se pone a prueba a sí mismo, expresa sus necesidades y deseos.

Es necesario recordar la importancia que algunas civilizaciones dieron a los juegos, tal es el caso de la cultura griega, donde los juegos eran esencial para el ser humano, de ahí el legado que dejaron a la historia de la humanidad «los juego olímpicos.»

La importancia de poseer tiempo libre y ocuparlo en actividades que ayuden a la formación integral, tienen un carácter preventivo para algunos de los males que aquejan a la sociedad moderna, como la depresión, soledad, estrés. Muchas de las conductas de los adultos son juegos, y el regreso a las raíces primarias, hecho que les permite renovar energía, trabajar y ser productivos, afrontar el envejecimiento, encontrar significado y propósito
a la vida.

Los adultos, cuando tienen oportunidad de desarrollar cualquier actividad lúdica, se tornan más jóvenes y más capaces de jugar con otras personas. Los adultos que juegan pueden seguir creciendo.

Profesionales y especialistas descubren la belleza de la actividad lúdica como herramienta para promover el bienestar físico y mental. Las actividades de juego como dramatizaciones, juego con arena, y el empleo del sentido del humor, invitan a los adultos a descubrir lo que quedó guardado en el baúl de los recuerdos, pero sobretodo, continuar viviendo en forma positiva y satisfactoria.



Yolanda Quiroga
Profesora en letras y especialista en temas educativos.