Notas

Edición Nº 55 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Con quién pasan las fiestas los hijos de padres separados

Cuando una pareja se separa, la realidad de esa familia cambia por completo. Las fiestas ponen a prueba a los padres, que deben decir con quién celebran sus hijos y cómo se lo comunican a ellos. Claves para que todos la pasen bien.

Navidad y Año Nuevo son dos fechas cuyo sentido más esencial es reunir a toda la familia para celebrar y compartir. Sin embargo, algunas realidades terminan amargando esas celebraciones. Para los padres separados y sus hijos, resolver la situación es una tarea difícil y lastimosa. El gran dilema es con quién festejan los chicos y cómo se habla de ese tema con ellos. Para los especialistas, la sinceridad y la claridad en las explicaciones son esenciales porque evitan que los niños se sientan usados y manejados. Según Pablo Barraza, psicólogo y miembro del Centro de estudios del estrés y la ansiedad Hémera, la nueva vida de los hijos de padres separados queda determinada en dos hogares. «A partir de la separación, la dinámica familiar cambia, con lo cual muchas tradiciones desaparecen o se hace imposible seguir practicándolas. Por eso, todo esfuerzo vale la pena para que las fiestas sigan siendo mágicas para los hijos», explicó. Sobre la decisión de dónde y con quién pasarán los niños las celebraciones de fin de año, el especialista aconsejó pasar una fiesta con cada uno e ir alternando, de modo que los chicos tengan la posibilidad de disfrutar una Navidad con su madre y la próxima con su padre (o viceversa). Al respecto, Barraza recomendó ser cautos y evitar pasar las fiestas todos juntos, más allá de que los padres se lleven bien y el divorcio haya sido en buenos términos. «Todos los chicos poseen la fantasía de la reconciliación de sus padres. El celebrar juntos alimentaría esa fantasía, generando falsas expectativas que terminarían ocasionando una nueva desilusión y generando angustia», señaló. Al momento de comunicarles la decisión a los hijos, el modo de hacerlo dependerá de las características de cada familia. «Hay que ser claro, transmitirlo con seguridad y ser conciso para no caer en interminables justificaciones», remarcó el psicólogo. Los padres tienen la gran responsabilidad de hacer todo lo posible para que los niños no se sientan culpables por compartir estas fechas tan importantes con uno y no con el otro.

Hay que prepararlos, hacerles ver que se llegó a un acuerdo. También es necesario que tanto los padres como los hijos entiendan el verdadero sentido de la Navidad. En esta fecha, se celebra el nacimiento de Jesús y es en ese punto en el que debe centrarse la celebración. Es un momento especial para estar junto a las personas queridas, sin importar las circunstancias familiares. Si hay desavenencias entre los padres, ambos deben colaborar, ceder un poco cada uno y dejar de lado las diferencias para priorizar el bienestar de los hijos.

Claves para pasar las fiestas en paz

La decisión es siempre de los padres. No transferir la responsabilidad de la elección de con quién pasar cada fiesta a los niños. Para evitarles la encrucijada y cualquiera sea su decisión, sentiría culpa.

Ser equitativo en la distribución de las fechas.

Los niños perciben los estados anímicos de sus padres. No cargarlos de culpa o angustia con mensajes del tipo: «no se preocupen por mí, yo solo estoy bien».

Crear nuevas tradiciones para llevar a cabo con los chicos en el contexto de la nueva familia.

Crear un clima festivo para los niños. Armar el arbolito, el pesebre, decorar la casa. Hacer que los chicos disfruten esa época del año, que esperan con tanta ilusión, y no dar lugar a que surjan tristezas o añoranzas.

Organizar las cosas con tiempo.

Evitar cualquier tipo de expresión crítica sobre la ex pareja en presencia de los niños. La Navidad es una fiesta de paz y amor, cuyo principal objetivo es compartir. Jamás competir por el afecto de los chicos haciendo regalos caros y accediendo a sus caprichos. Es el error más común y dañino que se comete en esas fechas.

Lo más importante y fundamental es escuchar a los hijos y darles la seguridad de que sus deseos y sentimientos están siendo respetados.

Alejandra Boldo.
Día a Día.