Notas

Edición Nº 58 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Las diez razones por las que me he puesto serio con mi hija de cinco años

Ahora mismo estoy en el tren camino del trabajo, pero hace un rato, cuando llevaba a mis hijos al cole, me he puesto serio con mi hija de cinco años. La mañana estuvo francamente bien. Nos despertamos y vestido más o menos rápido, desayunamos entre risas y salimos de casa con tiempo de sobra para llegar al cole a paso tranquilo. En el camino, mi hija pequeña (tres años) me estaba contando algo que pasó ayer en el recreo. No le he entendido bien una cosa y le pregunté. En lugar de responder ella, respondió su hermana; "¡Dijo que con Pedro! ¿No entendiste? No fueron sus palabras. Ha sido su tono de voz. Lo dijo con un tono despectivo. Lo sé porque nunca me habla así y porque esas cosas se notan. No soy una persona a la que le gusten los enfrentamientos. De hecho, mi primer impulso fue dejarlo pasar. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que en esta ocasión no debía hacerlo. Así que paré la marcha de toda la tropa, giré, me puse de cuclillas, mirando a mi hija a los ojos y dije en tono calmado, pero serio. "No me gusta que me hables así" – No pienses en una escena aterradora. Mis tres hijos saben que ni pegamos ni castigamos, aunque estoy seguro de que me notó molesto. Mi hija se quedó un poco cortada, pero en un momento se ha tirado a mi cuello, me ha dado un beso muy contenta y me ha dicho "¡Está bien papito!". Yo también le dí un beso y una palmada en señal de que todo estaba bien.

Y estas son las ocho razones que me hicieron actuar así, serio, pero con calma.

1. Porque no quiero que me hable así. Ni ahora que es pequeña, ni cuando sea mayor.
2. Porque si no le digo nada, no sabría que su forma de hablar puede molestar a los demás.
3. Porque mi mujer y yo estamos de acuerdo en que educar a nuestros hijos en el respeto es prioritario.
4. Porque si me enojo mucho se habría asustado y no me habría podido escuchar.
5. Porque si se lo digo en tono de broma, infantil o jovial, su cerebro no habría entendido bien como me hizo sentir. Demostrar los propios sentimientos (siempre con calma y respeto) ayuda a que nuestros hijos se den cuenta de la reacción que tienen determinados comportamientos en los demás. Se llama congruencia emocional, y ayuda al desarrollo de las habilidades sociales, autoestima e inteligencia emocional.
6. Porque si no se lo digo yo, puede que no se lo diga nadie.
7. Porque si lo va a aprender de alguien, prefiero que lo aprenda de mí. Con calma y respeto.
8. Porque quiero que si alguien la trata así alguna vez, tenga un ejemplo de cómo actuar con calma, pero sin renunciar a defender sus límites.
9. Porque la quiero
10. Porque tengo unos hijos maravillosos y me encanta cuidarlos, jugar y disfrutar con ellos, pero intento no olvidar que mi principal responsabilidad para con ellos es educarlos.

Los límites no son agradables ni fáciles de establecer, pero a veces los padres tenemos que ponerlos. La manera más efectiva de hacerlo, cuando nos hablan mal o faltanel respeto, es mostrar y decir que no nos gustó, con prontitud, calma y con todo el cariño.

Álvaro Bilbao