Notas

Edición Nº 63 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

¿Juega tu hijo?

En la actualidad, las largas jornadas laborales, ocupaciones y problemas varios nos suelen absorber a los adultos en preocupaciones que interfieren en nuestra capacidad para sentir placer y disfrutar de las cosas simples. Conjuntamente, tendemos a perder de vista que aquello que los niños necesitan es tiempo de calidad: un momento de juego, de verdadera conexión, sin teléfonos, mails, tablets, computadoras ni mensajes de por medio, un verdadero encuentro lúdico de placer.

La presencia que los niños demandan es un tiempo (a veces podrá ser más corto, otras más prolongado) de verdadera conexión, en el que disponen de nuestra completa atención y deseo de compartir ese momento con ellos. En el proceso de crecimiento, desde ya muy bebés, (los bebés juegan). Lo hacen con sus manos, con sus pies, agarran objetos, se los llevan a la boca. Y esta capacidad lúdica nos acompaña a lo largo de toda la vida, lo que va a variar son las formas y los materiales con los cuales jugamos. El juego de un bebé de ocho meses es muy diferente al de un niño de cuatro años, al de un adolescente o al de una persona adulta. De la misma manera, las funciones del jugar van cambiando a lo largo de la vida y están al servicio de diferentes procesos psíquicos. Pero como afirma el doctor Ricardo Rodulfo, psicoanalista argentino, no hay aprendizaje en la vida que no pase vertebralmente por el jugar.

¿Por qué los niños pequeños no juegan solos? Los niños pequeños en general no juegan solos (o sólo lo hacen durante lapsos muy breves) sino que la mayoría de las veces, “juegan solos en presencia de alguien” (mamá, papá o cuidador) El jugar a solas en presencia de alguien da cuenta de la necesidad de que un adulto significativo sostenga la escena de juego con su presencia, aun cuando no esté exactamente jugando con el niño. Es decir, brinda las condiciones para que el juego transcurra, estando cerca y garantizando la confianza y seguridad que el niño necesita para poder desplegar su juego.

¿Por qué los niños juegan? Porque es lo más propio, lo más espontáneo de la niñez. Si un niño juega, quiere decir que allí se están dando los procesos que llevan hacia el desarrollo emocional saludable. Si un pequeño no juega espontáneamente, entonces debemos preguntarnos qué le sucede.

Lic. Ivana Raschkovan. Psicóloga clínica. Docente de la Facultad de Psicología (Universidad de Buenos Aires), Cátedra Clínica de Niños y adolescentes.
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