Notas

Edición Nº 65 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

Mitos y leyendas sobre la estimulación acuática

Designamos con el nombre de estimulación acuática para bebés, al proceso de estimulación multisensorial que realizaremos después del nacimiento ya sea en bañera o en piscina; utilizando todos los recursos y opciones que el agua nos ofrece: flotación, movilidad multidireccional, presión hidrostática, sensibilidad térmica, relajación, etc…

¿Un recién nacido puede estar bajo el agua sin ahogarse?
Realmente es una pregunta que se cuestionan muchos padres como consecuencia de vídeos que circulan en internet, en el que se pueden contemplar bebés que están sumergidos en el agua durante un cierto periodo de tiempo. Estos vídeos no reflejan la realidad, los bebés no pueden estar bajo el agua durante un periodo de tiempo determinado porque la fisiología respiratoria no está preparada para ello. En el recién nacido y hasta los seis meses de vida, se mantiene un reflejo llamado respuesta bradicardiaca; esto se manifiesta con un cierre de glotis de manera natural en los bebés cuyas cabezas son sumergidas en agua. Conlleva una respiración y un ritmo cardíaco más lento, lo que les permite estar sumergido durante unos segundos. Los bebés hacen gestos natatorios. Esto se conoce como el reflejo de nadar, no obstante, eso no significa que puedan dominar sus movimientos para evitar ahogarse.

Mi bebé llora a la hora del baño, ésto es porque no le gusta el agua.
Es normal que en los primeros días al bebé no le guste bañarse, pero no por eso hay que pensar que se está haciendo las cosas mal. Lo importante es ser cuidadosa y explicarle lo que estamos haciendo: «vamos a tomar un baño», «el agua te va a encantar».

No le voy a introducir las orejas en el agua porque le entra agua en los oídos.
A las pocas semanas de nacer, el bebé empieza a segregar cerumen, una sustancia blandita y amarillenta que protegerá sus oídos de agentes agresivos externos y posibles infecciones. Este es el mejor protector natural con el que el bebé cuenta, por lo que la introducción de los oídos en el agua será de manera cautelosa y siempre en posición semisentado o tumbado pero con los oídos por encima de la superficie del agua. Pudiendo introducirlos de vez en cuando durante el transcurso del baño.

Después del baño tengo que limpiarle bien los oídos para quitarle los restos de agua.
El oído cuenta con un mecanismo natural de eliminación de la cera: se desliza lentamente hacia el exterior, impulsada por los movimientos que el bebé realiza mientras se alimenta. Por ello no se le debe quitar al niño la cera que tenga dentro del conducto auditivo, sino sólo la que le salga al exterior. Hay que hacerlo con la punta de una gasa seca y no se debe introducir hisopos porque empujarías la cera hacía el interior y podría dañarse el tímpano.

No puedo llevar a mi bebé a piscinas antes de los 6 meses.
Podemos llevar a nuestro bebé a piscinas que dispongan un tratamiento adecuado del agua, de hidrólisis salina (agua salada) y con una temperatura adecuada (entre 33 y 34 grados). De esta manera desde los 20 días de nacimiento podrías llevarlo a la piscina que dispusiera de estas características. En ningún caso deberíamos llevar a nuestros bebés a piscinas con tratamientos de aguas cloradas o temperaturas inferiores a las indicadas, estarían expuestos a infecciones en piel y mucosas; así como posibles inflamaciones del oído (otitis).



Pilar de Miguel
Directora Escuela de Estimulación Acuática S´po ja.
Master en Osteopatía Pediátrica
Especialista en Atención Temprana